viernes, 29 de mayo de 2009

ÁNGEL GUINDA EN ESMIRNA



Para poner el punto (casi) final al presente curso, y un punto y aparte a los encuentros de Esmirna, invitamos al inigualable Ángel Guinda.

Ángel es poeta de escritura sincera y comprometida, existencial hasta romper en poema. También alguien cercano y dispuesto, vitalista y asustado, que no teme desvelar sus miedos y obsesiones, sus placeres y sus virtudes; que no duda en usar todo su ingenio para defender aquello en lo que cree. Un poeta que además hace el esfuerzo de acercar su obra a los profanos.

Una noche difícil de olvidar y que queremos compartir con vosotros con estos versos.




PARA PERMANECER

Je ne vois qu´infini par toutes les fenêtres

Charles Baudelaire


Sin perder de vista el cielo,
que la tierra te mire
y puedas ver el mar.
Que en ti todo lo oculto
esté presente;
todo lo muerto, vivo;
lo por nacer, nacido.
Y tu huella dé fruto,
a la orilla del tiempo.

(Conocimiento del medio, 1990-1995)


AUTOBIOGRAFÍA

Si mi vida no es esto
¿qué será la vida?

Martín Adán


Me preguntas por mi vida a bocajarro:
¿qué puedo responder, con qué y de qué modo?
Lo que sé de mi vida lo borra cuanto no sé de ella:
las palabras no alcanzan, los recuerdos confunden.
Mi vida es lo que he hecho,
he deshecho, he dejado de hacer.
Para saber de mi vida, piensa en la muerte;
piensa en ti que estás viva y has de sobrevivirme.
No sé si tendré tiempo
para vivir lo no vivido, para matar lo que viví,
para vivir la muerte antes de que me muera.
Mi vida recibe instrucciones de otras vidas
anteriores a mí, a las que sirvo
como fiel sucesor y en mí reviven
-no tengo ojos sino para lo que no veo.
Mi vida es una noche que a la luz no se adapta,
un astro fugitivo extraviado en la tierra;
es también la palabra que aún no me encontró,
el mensaje misterioso que no descifraré.
Aunque mi verdadera vida tal vez se inventará.

(La llegada del mal tiempo, 1995-1996)


MORIR

Morir es no volver a estar
a la misma hora
en los mismos lugares,
con las mismas personas.
No aparecer, cada mañana,
como esa gran luz nueva
disuelta entre las cosas;
dejar interrumpidos los trabajos,
los viajes en punto muerto.
Ajenos a los mares y a los astros.
Morir es estar quietos, sordos,
ciegos, mudos, desaparecidos,
desconectados de todos y de todo,
de nosotros también;
no regresar a casa nunca más.
No emitir ya señales, recibirlas tampoco.
Morir es no volver.

(Biografía de la muerte, 1996-2000)




CAJAS

Lo diría una indígena y tendría razón.
“Ustedes tienen la vida organizada en cajas.
Nacen y les dejan en una cajita,
su casa es una caja, y las habitaciones
son cajas más pequeñas.
Suben a la casa en una caja,
bajan a la calle en una caja.
Viajan en una caja.
Duermen y hacen el amor sobre una caja.
A través de una caja ven el mundo.
Cambian de casa: lo meten todo en cajas.
Y cuando mueren
les introducen también en una caja.
Los Bancos y las Cajas tienen caja,
los establecimientos tienen y hacen caja.”
Todo está hecho para que encajemos.
Nos encajan la vida.
Algunos no encajamos, y nos desencajamos.

(Claro interior, 2000-2007)


LAS PALABRAS

Cada palabra pesa
todo lo que la vida
ha pasado por ella.
Hay palabras que viven,
palabras que dan vida;
hay palabras que mueren
y palabras que matan:
sólo algunas traspasan.
Cada palabra pesa
su paso por la vida.

(Claro interior, 2000-2007)


MUNDO PROPIO

Estar fuera del mundo por llevar un mundo dentro.
Si mi mundo no es éste, mi mundo dónde está.

(Claro interior, 2000-2007)


En el mes de junio haremos una cena de despedida en el Pub Joyce, de forma totalmente distendida. No publicaremos un aviso, así que amiguitos, si tenéis interés en venir, escribidnos un correo a buzon.esmirna@gmail.com Es el momento de arrancarse y leer algo.

Estamos muy agradecidos por todo lo que ha sucedido este curso. Os esperamos en octubre.

Un abrazo.

Equipo Esmirna

lunes, 11 de mayo de 2009

ÁNGEL GUINDA. 22 DE MAYO, 19:30. PUB JOYCE. ALCALÁ, 59.



                                   Foto: Columna Villarroya


Hola amigos:

Hemos querido por un momento imaginar a los poetas Jorge Manrique, Quevedo, Bécquer, Ungaretti, Montale, Quasimodo, Jaime Gil de Biedma y Ángel Gonzalez reunidos..., y nos ha salido Ángel Guinda.

Si queréis saber cómo sucede esto os invitamos a asistir a la próxima convocatoria de Esmirna para ver y escuchar a nuestro invitado del mes de mayo.

Podríamos extendernos hablando de su poesía y de cómo en ella queda plasmado redicalmente el grito existencial de un hombre de nuestro tiempo, pero quizás lo más sencillo a priori sea reparar en que su obra goza de una gran aceptación entre colectivos muy diversos a veces con intereses encontrados, ya sean lectores, poetas o críticos.

Un último apunte antes de despedirnos:

Su Biografía de la Muerte fue galardonada con el Premio Pedro Saputo de las Letras Aragonesas.

Os dejamos algunos enlaces del autor y esperamos veros el viernes:

http://www.olifante.com/guinda/index.html
http://www.filidaquilone.it/num008luquepinilla.html
http://www.pabloluquepinilla.com/semblanzasliterariasdepoe.htm#134975261

Equipo Esmirna

jueves, 23 de abril de 2009

JAIME GARCÍA-MÁIQUEZ Y FERNANDO LÓPEZ DE ARTIETA EN ESMIRNA.



Hola a todos:

El pasado 18 de febrero nos visitaron dos excelentes poetas, Jaime García-Máiquez y Fernando López de Artieta, a quienes agradecemos sinceramente el tiempo que nos dedicaron.

Ambos nos ofrecieron sus diferentes estilos, en las antípodas el uno del otro. La sensibilidad de Jaime contrarrestaba el cinismo y la ironía de Fernando.

Un encuentro que quedará en el recuerdo y que queremos compartir con vosotros con los siguientes versos.

Os esperamos en la próxima.

Equipo Esmirna.


OH, MUNDO
El poeta declara su nombradía

Mi casa me desprecia. Me insultan los amigos.
Trabajo todo el día. Escribo necedades.
Me rechazan los libros los tiernos editores.
Humillan a mi Dios. Lo crucifican.
Persiguen a su Iglesia como lobos hambrientos.
Mi existencia es estéril. Nada tiene sentido.
Oh, mundo, cómo dueles. Oh, tiempo inexpugnable.
Oh, amor insoportable como el fuego.

Mis instrumentos de trabajo son la verdad y la vida.
¡Oh, mundo cruel, qué suerte haber nacido!
.
Jaime García-Máiquez


AVERÍA

I
No sé qué fogonazo de la eléctrica
ha fundido de pronto, como siempre,
los trastos de la casa: la estufa, la nevera,
las bombillas, la tele…
Tu casa, en un momento,
se ha convertido en un lugar ausente,
en un vago recuerdo
en el que te has sentado
desahuciado, sumiso y obediente.

II
A los pocos segundos han ido floreciendo
tus más ciegos sentidos, haciéndose más fuertes:
igual que en un milagro, tus oídos escuchan
el silencio, tu vista se trasciende,
y el tacto tartamudo de tus manos
va modelando por primera vez
las cosas nuevamente.

III
En la pueril catástrofe
el silencio se enciende.
Un silencio que abraza luminoso,
que se sienta a tu lado, que te escucha
sin prisa, atentamente,
que parece que cae muy despacio del techo
como discreto polvo
en la blanda madera de los muebles.

IV
Cuando se sufre –pues se sufre a veces
de repente, sin más,
sin previo aviso, cuando ves la tele
o escuchas El Mesías prodigioso de Handel-
es como si, de pronto, se te apaga la casa:
te sientas, desahuciado, y, poco a poco,
hay sentidos dormidos que se encienden:
oyes bien donde no escuchabas nada;
el tacto dice cosas; ves, sin mirar, la vida…
De otra manera, el mundo se te ofrece.

Lo has dicho alguna vez:
el dolor y la sombra se parecen.

Jaime García-Máiquez


SONETO A LA ROSA

Siglos y ripios de tradición literaria no han hecho más
que embalsamarla en una estéril literatura;
es un ejemplo perfecto –hay una extensa bibliografía-
de muerte sobrenatural por inhalación de éxito.

Son frágiles al frío, a los suspiros, a las tierras pobres,
a compartir su territorio, a todos los insectos;
son redichas, suficientes, aparatosas, exageradas,
tiene conciencia de clase y, para colmo, pinchan.

Van como los huevos en manadas de a doce,
y en sus tarjetitas siempre pone lo mismo exactamente
y leerlas emociona siempre exactamente lo mismo
buscándose exactamente el mismo efecto persuasivo siempre.

Sabíais que no debíais tocarlas, pero yo os doy
un mandamiento nuevo: mejor ni las miréis.
.
Fernando López de Artieta

domingo, 12 de abril de 2009

POESÍA A DOS VOCES: JAIME GARCÍA MÁIQUEZ VS. FERNANDO LÓPEZ DE ARTIETA. 17 DE ABRIL, 19:30. PUB JOYCE. ALCALÁ, 59


Jaime García Máiquez

Fernando López de Artieta











¡ Hola amigos!

Este mes tendremos una tertulia muy especial, ya que podremos contar en Esmirna, por vez primera, con dos poetas en lugar de uno. Un dos en uno que nos agrada mucho poder ofreceros.

Se trata nada más y nada menos que de Jaime García Máiquez y Fernando López de Artieta. Dos artistas muy diferentes entre sí, artífices de obras en las que, sin embargo, pueden apreciarse sutiles coincidencias.

Jaime García-Máiquez nació en 1973 en Murcia, vivió siempre en El Puerto de Santa María y actualmente trabaja en el Gabinete de Documentación Técnica del Museo del Prado. Es autor de los libros de poemas Vivir al día (Premio Luis Cernuda 1999, Compás, Ayuntamiento de Sevilla, 2000), Ondas negras (inédito) y Otro cantar (Premio Arcipreste de Hita, Pre-textos, 2007). Ha escrito, asimismo, dos pequeños cuadernos de haikus: La isla del tesoro (El Sitio, 2004) y próximamente aparecerá . Ha aparecido en varias antologías, entre las que cabe destacar Un siglo de sonetos en español (Hiperión, 2000), La búsqueda y la espera, antología del grupo Númenor (Kronos Creación, 2005), Orfeo XXI. Poesía contemporánea y tradición clásica (Llibros del Pexe, 2005), y Sombra hecha de luz. Antología de poesía andaluza actual [1950-1978] (Universidad Nacional Autónoma de México, 2006).

MI HORA

Entre el crepúsculo y la noche
hay algún tiempo en que la luz no cede
a deslumbrar o a derramarse en sombra,
que no golpea sino que rodea
la materia, la abraza con un amor platónico.
Y al quitarle a las cosas su contraste
de tosco claroscuro,
las perdona de no sé qué pecado
mezquino, las absuelve
volviéndolas más ellas,
y embelleciendo a todo el que las mira.
Es esta luz con la que Dios ve el mundo.

de Otro Cantar (2007)


Fernando López de Artieta nació en Madrid en 1983. En la actualidad está finalizando los estudios de arquitectura. Hacedor de versos, traductor latino, devoto del siglo de Oro y admirador de la bohemia madrileña es autor de los poemarios Jugar en Serio (Premio Arte Joven de la Comunidad de Madrid, Visor, 2004) y de un libro inédito, cuyo nombre ignoramos si estamos autorizados a revelar. Sus poemas aparecen en varias antologías, entre ellas Un siglo de sonetos en español (Madrid, Hiperión, 2000).

FUERA DE JUEGO

En este tiempo malo que nos toca
sobrevivir, lo revolucionario
e ser todo un retrógrado, que invoca
con más frecuencia el rezo del rosario
que un polvoriento éxtasis de coca,
que presume de ser un funcionario
pobre, que se lo pasa bien con poca
casa, y escribe (a oscuras) un diario.
La gente ha visto que lo más moderno
ya no es Rinbaud sino Ruben Darío;
que el sexo es aburrido y menos tierno
de lo que le decían; que el Vacío
llena todo; y que el fuego del infierno,
al fin y al cabo, les produce frío.

de Jugar en serio (2004)

El encuentro será el viernes 17 de abril, como siempre en el Pub James Joyce (Alcalá 59, Madrid). Comenzará a las 19:30 y terminará en torno a las 21:00 (aprox.)

Os dejamos algunos enlaces interesantes de los autores:

Entrevistas:

lunes, 2 de marzo de 2009

BEATRIZ RUSSO EN ESMIRNA


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Hola a todos:

El pasado 20 de febrero nos visitó Beatriz Russo, a quien agradecemos muchísmo que se haya pasado por Esmirna.

Creemos que poco podemos añadir sobre Beatriz Russo que no se haya dicho ya, salvo que si su segundo libro resulta hipnótico y apabullante, y tuvo una gran acogida entre los lectores, los poemas inéditos que leyó del tercero, que tiene en preparación, nos llegaron incluso más...

Lo dejamos ahí para generar la expectación que se merece la obra de la autora, a quién le deseamos lo mejor en esta tercera entrega.

Os esperamos en la próxima.

Equipo Esmirna.



Ésta es mi prisión delicada.
No me salvéis.
Aquí yacerá la que pudo haber sido Ophelia.
Inventadme un epitafio que se oculte bajo el musgo.
Que nadie incinere mi cuerpo.
Tengo algo que evocar.

Besé su boca,
la bocca baciata de Fanny Cornforth
y sentí el margen de una moneda trasquilando la infancia de las veloces manos del raso.
¿Prostituta o costurera?
En la vertiente que hay en el sino están en juego las cartas de la sangre.
Llegaron al mundo las mujeres a tejer su desdicha en los telares de la miseria.
Los trapos del hambre amontonándose en las trincheras sin aire.
El anonimato de las abejas harapientas.
Y también llegaron mujeres a los telares de la delicia.
La sabia contienda de unas manos cansadas de su precariedad.
El ruido de la rueca no ensordecía el cuerpo de las otras hilanderas de la noche.
Escribieron sus nombres proscritos en una coroza de papel secante y fueron señaladas por los dedos de las esposas impolutas.
¿Prostituta o costurera?
No hay mayor masturbación que la del halago, mayor deleite que la hermosura en estos tiempos de vanagloria.
Cantad todos la pandemia de los burdeles.
Que se abran las puertas de la moderna Babilonia.
"¿Quién fue la bella Laura Bell?
The queen of whoredom
¿Quién kate Cook, Emma Crouch y Cora Pearl?
Toutes elles demi prochaines"
Pero cantad también la pandemia de las fábricas.

Que se abran las puertas de la moderna Etiopía.
¿Quién veneró a las otras artesanas de la noche?
Pocos conocen el castigo de las míseras costureras.
El baile elíptico de las agujas trazaba hondas muescas en sus dedos.
En las oscuras salas de una fábrica gemía el hilo de las futuras ciegas.
Y temblaban después sus cuerpos apuntalados en los rincones ebrios.
Otras muescas hay en sus dedos.
Muescas del dolor de un útero enfermo bajo los dientes de las embarazadas.
Los clavos de cristo en el pubis de las esposas rotas.
Murieron en la fosa común de la historia, en el estrecho nicho de la conciencia.
Murieron con la lenta eutanasia de las mártires,
muertas veteranas del ejército de muertas,
muertas de hambre en las calles de polvo y niebla.
Anónimas muertas.

Por eso besé su boca,
la bocca baciata de Fanny Cornforth,
y fui su boca en el instante en que sus dedos la tocaban.
Le mie labbra,
la sangre de un arcángel voluptuoso,
mi boca besada a la intemperie de unas alas que parpadean como los crónicos ojos del mundo.
Cayeron sobre mi rostro las plumas de la luna.
Se oyó la voz temprana de Boccaccio
"Bocca baciata non perde ventura.
Anzi rinnova come fa la luna"
La mia bocca,
la boca de todas las bocas deshechas en el reloj de piedras.
Barre tu pincel los guijarros que aún pesan sobre mis labios levantando el polvo esparcido de las lavandas.
No se equivocó el poeta,
sus besos eran de nieve inexperta,
y sin embargo,
su lengua el frugal tributo de las vírgenes ensangrentadas.

(La prisión delicada, Calambur, 2004)


miércoles, 11 de febrero de 2009

BEATRIZ RUSSO. 20 DE FEBRERO, 19:30. PUB JOYCE. ALCALÁ, 59



Esta es mi prisión delicada.
No me salvéis.
Aquí yacerá la que pudo haber sido Ophelia.
Inventadme un epitafio que se oculte bajo el musgo.
Tengo algo que evocar.

Queridos amigos:

Con estos versos comienza el segundo libro de Beatriz Russo (Madrid en 1971), La prisión delicada (2007), obra con la que nuestra invitada del mes de febrero se dio a conocer a un gran número de lectores de poesía. Antes había publicado también En la salud y en la enfermedad (2004). También es autora de dos novelas: La versión de Eva Blondie y La montaña rusa, así como del relato infantil: El monte de las amapolas voladoras. En la actualidad está trabajando en un nuevo proyecto de fusión de arte, moda y poesía, en colaboración con el pintor Enrique Cruz-Calonge.

El encuentro será el viernes 20 de febrero, como siempre en el Pub James Joyce (Alcalá 59, Madrid). Comenzará a las 19:30 y terminará en torno a las 21:00 (aprox.)

Os dejamos algunos enlaces de la autora:

- Blog de Beatriz Russo: http://atravesdelojodebuey.blogspot.com/
- Poesía de la autora escrita en chino y autotraducida: http://lacajachina.blogspot.com/
- Reseñas de La prisión delicada: http://www.calambureditorial.com/es-calambur-editorial-sl-resenas.html
- Un poema inédito de su nuevo libro, todavía en preparación: http://nalocos.blogspot.com/2009/01/beatriz-russo.html

Equipo Esmirna

domingo, 25 de enero de 2009

CARLOS JAVIER MORALES EN ESMIRNA




Hola amigos:

Como veis el pasado 16 de enero nos visitó Carlos Javier Morales, todo un lujo de poeta y ensayista.

Muchas gracias a Carlos Javier por haberse acercado a Esmirna. Realmente se le notó que es profesor, ya que nos ofreció una auténtica clase magistral en la que iba desgranando poemas.

Todos los que asistimos coincidimos en que fue una tertulia de alto voltaje, por los temas abordados y la profundidad con la que se trataron. Las pintas de después pusieron la guinda del pastel.

Como otras veces, subimos unos poemas del poeta invitado.

¡Hasta la próxima!

Equipo Esmirna.




Contra el azar

Cada acción nuestra imprime
toda una inmensidad de resonancias.
La decisión del beso
no fue un soplo de aire que acercó nuestros labios
y se perdió más tarde entre los bosques
para seguir hablando de otros temas:
el beso fue la cima,
la cúspide de nieve inmaculada
donde se alzan al fin tantas esperas,
tantas llamas crecientes
que elevan todo el fuego acumulado
a través de los días.
Nuestro beso fue el coro
que entonan al final nuestras palabras,
el río que convoca
a tantos afluentes de deseos
que optan por compartir un solo cauce
para desembocar a un mismo punto.
Eso fue nuestro beso,
que a su vez va engendrando
una selva de lianas que se cruzan
entre nosotros mismos,
hasta que nuestros pechos se desnuden
y confundan sus frutos.
Porque ninguna rama que teje nuestro abrazo
podrá quedarse seca;
porque vamos cargando para siempre,
por desgracia o fortuna,
cualquier gota de sangre que hayamos compartido.

(De Madrid como delirio, 1996)



Preguntas impertinenetes

Ahora dime tú, amigo desde siempre,
que te pasas los días esperando,
emborronando folios, buscando el nombre justo
que designe esta hora transcurrida;
leyendo las palabras infinitas
de todos esos libros que conviven contigo
y que han nombrado el mundo hasta el momento;
buscando con afán entre las líneas
tantas verdades hondas que aún no ha dicho nadie,
buscando la palabra necesaria
para vivir en paz hasta esta noche,
para alejar de ti tantos demonios
ocultos en las nubes de las grandes cuestiones inconclusas.
Y tú, que estás buscando lo que jamás encuentras,
¿hasta cuándo has pensado seguir en ese empeño?,
¿qué buscas en la calle donde paseas siempre?,
¿qué tienes que mirar que aún no conozcas?,
¿por qué aspiras el aire como un niño
cada vez que amanece en tu misma ventana?,
¿por qué sientes deseos de salir por la tarde?,
¿quién te expulsa de casa en esas horas?
¿Qué flor se te ha perdido en el camino?,
¿por qué vas los veranos a bañarte
en esa misma playa,
sabiendo que sus olas tan pequeñas jamás han refrescado
ese calor inmenso que sudas en tu vida?
¿Dónde miran tus ojos en el insomnio lento de las noches,
después de una jornada sin premios, sí, sin premios
y con muchos castigos, y con muchos cuchillos
clavados por la espalda muy elegantemente?
¿Dónde miran tus ojos, di:
dónde está tu esperanza?

(De La cuenta atrás, 2000)



La última tarde de Tomás de Aquino

Nunca escribió mirando la marea
romper contra las rocas.
Jamás pudo subir los Apeninos
y desde allí ser dueño de todo el horizonte
(Nunca vio el horizonte más allá de la puerta de su celda
y no fue nunca dueño de su cama).
Invitaciones, sí, tuvo bastantes,
pero pocos le vieron en las cortes
alimentando el vientre de su sabiduría
(Cuando asistió, por fin, a un gran banquete
nadie le oyó charlar entre los comensales,
nadie pudo escucharle
la palabra esperada y oportuna:
sólo mucho pavor sintieron todos
--incluso el anfitrión, San Luis de Francia--
cuando su puño inmenso rompió sobre la mesa,
rodaron las bandejas de faisanes,
las copas delicadas del champaña más viejo
y la espuma dorada de los vinos,
mientras el gordo fraile se hinchaba de alegría:
¡la solución hallada contra el maniqueísmo!).
Las calles de París, todas sus luminosas avenidas,
las radiantes fachadas de palacios,
las cúpulas más altas de los templos
esperaron sedientas la mirada del sabio dominico,
pero a él le seducía la hermosura posible
de hallar el manuscrito perdido del Crisóstomo,
y toda su cabeza la ocupaba
la dicha de este encuentro tan soñado.

Ahora esa aventura se disipa
en el cauce anchuroso de su larga memoria.
Su mente ya serena ha encontrado razones suficientes
contra los maniqueos,
contra el falso desprecio de la carne
en que Dios ha esculpido la imagen de su Hijo.
Su mente ha demostrado
lo que hasta ahora ha sido indemostrable.
Pero aún no termina su carrera
y la puntualidad severa con que acude al trabajo
sigue siendo su gozo matutino.
En su celda no caben
todos los manuscritos de su pluma
y anda buscando sitio a todas horas
porque hacia todas partes se le desborda el alma.

Esta tarde, como todas las tardes de la vida,
le espera el crucifijo al fin de la tarea.
A él le consulta todas las cuestiones
que aún han de resolverse,
y ahora ve más claro
que el tiempo corre más que las palabras.
Sus obras centellean como nunca
en esta biblioteca interminable:
sus obras terminadas le gritan que su obra no termina.
Él ha oído ese grito desde joven
y siempre ha puesto manos a la obra,
pues ha sabido siempre que esa obra no es suya
y no le pertenece ni el fin ni su principio.

Abraza el crucifijo, como siempre, con su ávida boca
y al fin se siente harto de esta vida
y muere junto a Aquél que por él muere,
mientras todos los frailes del convento
quisieran morir juntos esta noche
y ven que todavía
les falta mucho trecho del camino.

Otros han de decir que nunca amó,
que no frecuentó nunca los paseos de los enamorados,
que fue tal vez muy gordo para sentir el frío del rocío
en su compacta carne.
Dirán que fue una estatua
que no entendió el sentido de las fiestas,
la magia de la noche;
que no sintió el placer de las grandes jornadas,
que sólo supo el ser, no la existencia
--único fruto vivo de la vida--.
Dirán
que no estarán dispuestos a leerlo
pues nunca supo amar la plenitud del goce.
Tal vez si un día lo leen
sabrán por qué escribía sin cansancio,
por qué la plenitud fue tan difícil
y aún lo sigue siendo.

(De Años de prórroga, 2005)



Lección de historia natural

Brotan ansiosas las semillas debajo de la tierra
y su ansiedad la siento palpitando en mis lentas pisadas.
Brotan ansiosas las semillas en medio del invierno,
cuando ya me parece que los besos anuncian la muerte
y parece un absurdo que mañana vuelvan a nacer rosas
si ahora el aire se llena de niebla y nos cansa la vista,
si ahora todos los hombres se refugian a esperar en sus casas
que la noche nos duerma para siempre y nos despierte a todos
en un día tan vasto donde ya nadie nazca ni muera.

Brotan ansiosas las mujeres en sus jóvenes cuerpos
y en sus ojos se abren esas rosas que un día fueron nuestras,
y en sus pechos va latiendo la vida que darán a este mundo
cuando todos sentimos que este mundo ya ha vivido bastante.
Pasan delante de mi puerta dos novios que se ríen
y su risa va dejando en el aire un olor misterioso
y ese olor me recuerda los veranos en que yo me reía
cada vez que mi novia aseguraba que éramos eternos.

Vuelven las olas a la playa con impulso creciente
y se van con más prisa que nunca a donde no se sabe;
brilla la espuma temblorosa del sol del mediodía
cuando todos sentimos que es muy tarde y la playa está oscura.
Y no sé por qué todos no lloran en esta hora tan triste
y me asombro de ver tantos rostros mirando con ansia el futuro
y me asombra que todos, tal vez, no sintamos lo mismo.
Me pregunto si todos acaso no cargamos el peso del tiempo,
si es posible que mientras morimos aún broten con ansia semillas,
y que rosas, mujeres, amores y olas aún sigan naciendo.

(De Nueva estación, 2007)