domingo, 30 de mayo de 2010

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ SANJUÁN EN ESMIRNA


El pasado viernes 21 tuvimos el encuentro con Miguel Ángel Muñoz Sanjuán.

Miguel Ángel no mira la figura del poeta como la de un escritor, ni la poesía como un oficio. Antes bien, para él la escritura poética nace de una necesidad y de una determinada manera de juzgar la realidad, lo que la convierte en un acto moral; en una proyección de la propia forma de entender el mundo. Acaso el misma actitud que siempre ha acompañado la creación de toda obra de arte verdadera.


Por otro lado, su poesía, en las antípodas de la confesionalidad intimista, nace casi siempre de algo que le ocurre; de alguna circunstancia que, en lo cotidiano, provoca la conciencia del poeta.

El encuentro estuvo amenizado por el ínclito Paco Sevilla, que, como los dones naturales, apareció en la tertulia describiendo su propia órbita. Al final nos desveló algunas de las claves de Miguel Ángel, y subió a leer algún que otro poema de nuestro invitado.


Con este encuentro concluimos nuestro periplo de este curso. La primera vez que subimos esta entrada, dijimos que en junio haríamos balance y leeríamos nuestras cosas, también en el Pub, y que en julio habría una sorpresa fuera de guión o que, al menos, esa era la idea. Que se trataba de una oportunidad que no queríamos dejar pasar, y que tenía que ver con la presencia en Madrid de un poeta foráneo. Pues bien, más de un mes después nos vemos en la obligacación de rectificar. Debido al mundial de fútbol no ha sido posible reservar mesa para cenar en el Joyce, que ha programado partidos todos los viernes. Por esta razón, nos vemos en la necesidad de aplazar esa cena hasta después del 11 de julio. Por lo demás, nuestra sorpresa foránea voló antes de poner tierra en España y no parará por aquí. Quién sabe, quizás decidió poner rumbo a Suráfrica, lo que no nos parece una mala elección. En fin, otra vez será.

Con la satisfacción por lo vivido este año nos despedimos hasta la temporada que viene.

Un abrazo a todos.

Equipo Esmirna.



Poemas de Miguel Ángel Muñoz Sanjuán:


ATARDECER EN TALATÍ

I

bajo la húmeda higuera
toda la verdad del mundo.
solamente la sangre de la piedra
debe ser dueña
del idioma de los tiempos,
y el sol,
decadente
como una mirada sin historia,
se ofrece
al asombro extranjero de los hombres.

II

con la noche que inicia
su caudal de aullidos,
el aire se puebla
de un perfume inquieto.
la luz deja su huella cálida
entre las sombras,
y una brisa antigua
consigue llenar las manos vacías
de un enmudecido lamento.

En Una extraña tormenta (Colección Fuente de Cibeles, 1992)



A Osip Mandelstam

CORRE el cielo como lo hacen los pensamientos.
Pero la muerte, ¡oh!, la elegida muerte de las horas
Asedia las bocas quietas del silencio.
Ayer nadie pensaba en la locura del cielo,
Pero alguien sabía de ella, como la noche en la memoria.

En Una extraña tormenta (Colección Fuente de Cibeles, 1992)



ESCENAS NEOYORQUINAS

I

al alba, la silueta de los edificios
frente a la luz se hace de hielo,
y quietos, entre semáforo y semáforo,
desde el interior de sus automóviles, los rostros
comprenden lo que ocurre allí afuera
como producto de un mal despertar
o de una extraña tormenta.

II

después de ocultarse aquel sol,
nadie intentó descubrir
quiénes eran los que le rodeaban.
la tarde pareció perderse a sí misma,
y los hombres únicamente fueron
las sombras de los árboles.

En Una extraña tormenta (Colección Fuente de Cibeles, 1992)



A Tobias Wolff


la heroicidad del viento
era quebrar los juncos,
sin derramarlos,
en silencio.

En Una extraña tormenta (Colección Fuente de Cibeles, 1992)



XXIII

Perdido el borde infinito de las noches, ya qué queda amor,
si el solo pensar cómo llamarte
es el lamento inútil de hidroaviones perdidos
reconstruyendo en mi estela
tus últimos labios al sonar de sus motores,
al ulular de las sirenas de tus manos como faros,
al perder las sustancias de tu aliento por anocheceres portuarios.
Ya no habitan palomas el rellano de las escaleras,
ni palabras inciertas el aire de los malecones.
Ya no amor, ya no hay espigones ni ciudades con tu nombre.

En Las fronteras (Calambur, 2001)


7

VUELTA AL HOGAR


He recogido los hayucos del suelo con la premura de un niño.
Efímero tesoro sus cáscaras de bruma y su corazón ya frío entre mis manos.
Grandiosa oración la del bosque que respetó mis pasos.
Silenciosos labios los que me hablaron con sus húmedos ojos como a uno más entre ellos.

Qué pequeño fui cuando supe del valor de un poco de tierra para las hormigas.
Cuánto fui creciendo al compás de las horas cantadas por las rastreras sombras que proyectaban los helechos.

Pregunta tras pregunta se abrieron ante mi alma como huesos que antaño me apuntalaban.
Hora tras hora me dispusieron para saber reconocer en el musgo el camino correcto.

He caminado intentando recordar sus nombres, quiénes eran sus hermanos e hijos.
He grabado entre mis ropas algún testigo para hacerles ofrendas.
He proclamado en mi casa que cada mesa, silla, puerta, dintel, leña o quicio de ventana
son una oportunidad para agrandar este universo.

He descansado, y al unísono ha renacido entre mis brazos la gangrena.
Mañana de madrugada habré de nuevo de empuñar el hacha limpia y afilada.

En Los dialectos del éxodo (Monosabio, 2001)




TERCERA CARTA CONSULAR O PALABRAS PARA EL VIGÍA

Mi desconocido centinela tiene la mirada perdida.
Él sabe que es la mano de otro hombre,
pero qué hombre es el que a mí me toma de la mano,
qué dios o qué pregunta habla con mi boca
del silencio en el que me aposento.

Él nunca ha descendido hasta el suelo,
ni ha escalado la pared del dolor en mi conciencia.
Él desconoce la voz que habita mis pensamientos ya cerrados,
él no sabe que yo tuve un hijo que vive en las tinieblas
y que en sueños he oído el nombre de su alma.
Él no se pregunta por qué un hombre con sus límites de sombra
ha de ser su propia fiebre y su propia espada.
Él no ha sido devuelto al olvido de sus antiguos pasos,
para ser desde ese día el sello acuñado,
el grupo de treinta que no deja tras de sí
más que el calor del futuro, lágrimas.

Él no sabe que no deseo estos ojos para verme morir.
Mi desconocido centinela tiene la mirada perdida.
Él no sabe que yo he de ver el mundo a través de ellos.

Incienso, estirpe del humo y del esparto,
a mis manos ofrezco esta voz
que llueve llagas y plegarias en la lengua de los dioses:
sentidos que sin saberlo
habéis conocido la historia mínima de las constelaciones,
cito día tras día los nombres perdidos
ante la puerta de un corazón,
reclamo hora tras hora una mínima gota de sangre
que en verdad me pertenezca.

Es la carne vuestro mensaje que me llamó con nombre de hombre,
tiempo en el que la soledad me reclamó para comer y ser alimento,
olvido en el que alguien me despertó para su estirpe:
con vosotros creí remediar la podredumbre y sus abismos.

Así sufre mi conciencia,
sabiendo que nunca seré llamado para el regreso.
Escuchar y reconocerme no me reconforta,
pues quisisteis dar pan a mi silencio,
y mayor es la inmensa hambruna sideral que me engulle.
Palabras, espíritu del eco que sin saberlo
me trajisteis a la genealogía de las apariciones.

En Cartas consulares (Calambur, 2007)

jueves, 13 de mayo de 2010

MIGUEL ÁNGEL MUÑOZ SANJUÁN. VIERNES 21 DE MAYO, 19:30. PUB JOYCE. ALCALÁ, 59



Queridos amigos:

Como dijimos, volvemos en mayo al Pub Joyce, esta vez para contar con la presencia del poeta y editor literario Miguel Ángel Muñoz Sanjuán.
Un poeta de aliento irracionalista y oracular -visionario- excepcionalmente dotado para la imagen y el ritmo, que exhibe un verso libre y largo de excepcional eufonía y belleza.

Como editor literario se ha encargado de la obra de autores como E. E. Cummings, Rafael Pérez Estrada y Juan Carlos Mestre, entre otros.

El encuentro será el viernes 21 de mayo, como siempre en el Pub James Joyce (Alcalá 59, Madrid). Comenzará a las 19:30 y terminará en torno a las 21:00 (aprox.)

Os dejamos su nota bibliográfica y algunos enlaces del autor:

Miguel Ángel Muñoz Sanjuán (España, Madrid, 1961) es autor de los poemarios Una extraña tormenta (Colección Cibeles, Madrid, 1992), Las fronteras (Calambur Editorial, Madrid, 2001), Cartas consulares (Calambur Editorial, Madrid, 2007) y Los dialectos del éxodo (Colección Monosabio, Málaga, 2007). Fue organizador de las Primeras Jornadas de Joven Poesía Española en homenaje a Luis Cernuda (Madrid, 1988), y fundó y dirigió la colección de poesía Abraxas (Madrid, 1989).

Ha participado en las ediciones de la obra poética de E. E. Cummings, Buffalo Bill ha muerto (Antología poética 1910-1962, Hiperión, Madrid, 1996), y de Rafael Pérez Estrada, La palabra destino (Hiperión, Madrid, 2001). En el ámbito de la prosa y el ensayo ha intervenido en la edición comentada de la obra de Enrique Gil y Carrasco El señor de Bembibre (Colección Austral, Espasa Calpe, Madrid, 2004); asimismo, ha realizado la selección y edición de los ensayos de Osip Mandelstam, Sobre la naturaleza de la palabra y otros ensayos (Árdora, Madrid, 2005), y los comentarios que acompañan al libro de Juan Carlos Mestre sobre versiones de mitos y leyendas mesoamericanas, El universo está en la noche (Editorial Casariego, Madrid, 2006).

Ha realizado la antología de la obra poética de Juan Carlos Mestre, Las estrellas para quien las trabaja (Edilesa, León, 2007).

Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_%C3%81ngel_Mu%C3%B1oz_Sanju%C3%A1n

Poemas: http://www.artepoetica.net/Miguel_Angel.pdf

Un abrazo.

Equipo Esmirna

domingo, 18 de abril de 2010

CARMEN PALOMO EN ESMIRNA



Hola:

El sábado 10, en una edición muy especial de Esmirna, celebrada en el espacio CdO del Encuentro Madrid, tuvimos el encuentro con Carmen Palomo. Carmen es una poeta con voz propia y excelente imaginación, aún inédita, que valió la pena escuchar.

Tras nosotros rezaba el lema de esta edición del EM, perteneciente al gran T.S. Eliot: "Si los hombres no construyen, ¿cómo viviran?", que ciertamente nos lleva a reparar en el caracter de nuestra iniciativa, que mes tras mes, invitado tras invitado, y casi sin que nos demos cuenta, permite que se construya un lugar en el que comprobamos cómo nuestro horizonte creativo crece y se ensancha.



Os dejamos aquí unos cuantos poemas de la autora y os esperamos en la próxima.

Un abrazo.

Equipo Esmirna


Poemas de Carmen Palomo:


Tu figura descuella sobre las noches de mi infancia que amas ahora.
Las haces tuyas sangradas por mis ojos, más por los tuyos,
clarividencia en horas desteñidas.
Duérmete sobre todo
y este tiempo se hará legible,
piernas enredadas y dedos añejos su vocabulario,
su lámpara, galaxias que murieron en la primera edad.
Y no te vayas nunca
de este osario alumbrado,
de esta presa agrietada
que enferma por la evasión de cada día.
Y bésame, pon en tu beso la reducción del mundo a su promesa,
bésame, hijo del aire,
hijo de la condensación.
Que te escolte los labios toda la sal marina como polvo de gozo,
como ala amansada de una presencia elíptica.
Yo rastrillaré tu pecho, sus ojeras,
el tiempo y el espacio en que se curvan.
Mira, de mi celebración las hago centro,
de mi recreación las hago vaticinio.
Tu morada se asienta sobre párpados fijos de belleza innúmera,
sobre pestañas inmóviles hasta el frío total de las estrellas.
Ojos que no veis luz, que veis en ella,
ved para el foso cárstico de mis ojos fugados,
mirad en su favor,
sed vanguardia del alba para un campo de agujas sin flor ni fruto,
epicentro del sueño y de su resistencia.

(de La resistencia)


LAS RUINAS

Nuestro vivir es hoy como el resto de aquellos.
Sentencia inapelable.
Piedras
piedras contra nosotros
como un dedo de azufre.
Los testigos de entonces
- dioses, musas, hormigas-
han pagado su culpa en el asfalto.
Pero aún siguen ahí,
acusaciones mudas,
las estrellas,
las ruinas,
las memorias.
El olvido es un zumo de naranja
exprimido en la risa,
en la opulencia.
Más aún.
El odeón retumba todavía.
Los ladridos del hombre,
los ecos a oídos sordos.
Acusación mayor:
ahogada la tragedia, su luz,
el monumento.
La máscara es el rostro.
La pena capital está servida.
El pasado, sus ruinas
condenan nuestra herencia:
el legado de nada, el hombre en su cubículo.

(de La resistencia)




Me llamaron a ti
desde antes
de mí
desde después,
en un momento intacto
no situado aún en ningún mapa,
desde un punto de luz
que sólo entiende
el huracán siempre pendiente de sus cielos.
Más allá,
misterio.
Me arrodillo.
Víveme bien y no me dejes sola.
No me dejes, amor,
en las crestas del alba.

(de La resistencia)

Yo no habito en las cosas,
pero las reúno con mis manos
y asciendo con ellas
a las fauces del cielo.
Sólo allí viven todas.
Mi dolor fue abanico y pasto para ellas
y su materia, grabada a alcohol y miedo,
el lastre de mi amor y de mi asentimiento.
Tengo inscrita en mis labios la sonrisa
de esos seres extraños
que cosechan gusanos para la eternidad.

(de La resistencia)

martes, 6 de abril de 2010

CARMEN PALOMO. SÁBADO 10 DE ABRIL, 16:30. ESPACIO CdO DEL ENCUENTRO MADRID, PABELLÓN DE CONVENCIONES, RECINTO FERIAL DE LA CASA DE CAMPO


Este mes nuestra invitada en Esmirna será la poeta Carmen Palomo, autora inédita de una larga, discreta y valiosa obra poética.

Para la ocasión, dejaremos de forma excepcional el Pub Joyce, para ubicarnos en el Encuentro Madrid (EM), evento cultural que, con más 20.000 asistentes, es el más frecuentado de la primavera madrileña a lo largo de sus tres días de exposiciones, conciertos, actividades infantiles, espectáculos, mesas redondas y conferencias, al que tenemos la ocasión de sumarnos gracias a la Compañía de las Obras (CdO). La CdO es una cooperativa de empresas que anualmente ocupa un espacio fijo en el Encuentro Madrid, que cede altruistamente para que diversas iniciativas sociales puedan llevar a cabo en él actividades de carácter público durante esos días.

Por eso, en esta ocasión, y adaptándonos a esta circunstancia, celebraremos la tertulia el sábado 10 a las 16:30 en el Espacio CdO del Encuentro Madrid, Pabellón de Convenciones, Recinto Ferial de la Casa de Campo. Terminaremos sobre las 17:45.


Insistimos en que tengáis en cuenta el cambio, porque más de uno acabará el viernes en el Joyce... Se ve venir... En cualquier caso, en mayo retomaremos nuestra actividad normal en el pub irlandés.

Para que podáis conocer algo más a esta poeta, os dejamos aquí algunos datos de su trayectoria literaria:

Carmen Palomo Pinel nació en de octubre de 1980. Licenciada en Derecho, actualmente compagina la docencia en la Universidad con la realización de una tesis doctoral en Derecho Romano. Es autora de los poemarios Vigilias y La resistencia, así como del volumen de prosa poética Astrofagia, planteado como una interesante conversación con F. Nietzsche. Ha obtenidos diversos premios literarios.

Un abrazo.

miércoles, 31 de marzo de 2010

BÁRBARA BUTRAGUEÑO EN ESMIRNA



Hola amigos:

El encuentro con Bárbara no defraudó y todos los que allí estuvimos disfrutamos de una tarde memorable de buena poesía y complicidad entre invitada y asistentes.

Como Cereijo hizo una presentación sobresaliente y precisa, dejamos que sean sus palabras, escritas para la ocasión y que amablemente nos ha cedido, las que resuman lo que pensamos de esta poeta.

Un abrazo a todos.

Equipo Esmirna




Presentación de Pepe Cereijo:

Conozco a Bárbara desde hace ya algún tiempo. Coincidimos, en su día, en una lectura colectiva, en la que participaba como una docena de personas. Yo, quién sabe si con injusticia, no recuerdo a los otros; pero Bárbara me llamó inmediatamente la atención. No pude decírselo entonces; afortunadamente, el azar, que no siempre hace mal las cosas, nos reunió de nuevo más tarde, y tuve por fin ocasión de explicarle cuánto me había interesado su poesía.

En cierto sentido, podríamos afirmar que existen dos tipos de poetas. (Y no olvido, al decir esto, la vieja broma: “Existen dos clases de personas, las que dividen a la gente en dos clases, y las que no”). En la poesía de los primeros abundan llamativamente las imágenes, las metáforas, los tropos; para hablarnos de esta realidad, nos están remitiendo continuamente a otras, que funcionan en cierto modo, como quería Eliot, como “correlato objetivo” del aquí y ahora. La poesía de los segundos, en cambio, es parca en imágenes, siempre subordinadas por otra parte al discurso principal.

En el caso del primer tipo de poetas (y dado que no estemos simplemente ante un batiburrillo gratuito, una mera acumulación más o menos mecánica), la imaginación viva que descubren tiene un evidente riesgo: el producirse, como una especie de floración parásita, sobre una base mínima de realidad, que de hecho resulta un simple pretexto para el despliegue virtuosístico de las imágenes. La verdadera voluntad que hay detrás resulta así ser la -un poco infantil, sin duda- de lucimiento: mirad cuántas cosas sé hacer, qué brillante soy, todo lo que se me ocurre. La capacidad de arrastre de ese poder imaginativo es grande, y al riesgo que digo sucumbe, de un modo u otro, la mayoría de este tipo de poetas. El resultado es que esa abundancia imaginativa se nos queda entonces en mera espuma: llamativa, hinchada, desde luego, pero tan frágil que no deja rastro.

Contra ese riesgo, la solución es tan clara en teoría como difícil en la práctica: que el tal despliegue no sea puro lucimiento vacío, sino iluminación de un núcleo firme y preexistente; que la imaginación sirva por tanto, no para fingir un espacio tan extenso y laborioso como superficial, sino para desarrollar una visión del mundo lo bastante sólida y relevante como para que esa riqueza imaginativa le quede sometida, sea gobernada por ella. En otras palabras: que el poeta -o, tal vez más exactamente, el poema- sepa siempre, por más lejos que pueda llevarle la imaginación, cuál es su punto de partida, de qué nos está hablando.

La poesía de Bárbara, a mi parecer, es de esta última clase. Nunca se pierde en el vacío, porque nunca es un simple despliegue de virtuosismo metafórico. Ella sabe, o intuye, lo que quiere decir -quizá mejor, lo que está buscando- en cada momento, y utiliza su formidable imaginación al servicio de esa búsqueda. Tiene, pues, un mundo propio, además de un lenguaje personal para contarlo.

Y por eso sus búsquedas no nos resultan vagabundaje inútil, por eso su decir es pleno y convincente. Sus poemas no son, por tanto, predicados de sí misma, miradas complacientes a su propio ombligo, sino arriesgadas exploraciones de la realidad. De ahí la impresión de convincente hondura que producen; de ahí, también, su autenticidad, su consistencia.




Poemas de Bárbara Butragueño:

Dejar que la prisa se instale en las uñas, bulliciosa,
como un canto de pájaro apurado

dejar de habitar la luz con esta insistencia de polilla
sabiendo que desde algún lugar me dices aguas
me dices lluvia abejas peces

y retroceder a mi cuerpo ácido de horarios, al tiempo
parcelado en diminutas fechas.



Porque hay una persistencia de ti en todo.
Porque tu olor arma estructuras bélicas sobre mi cama,
lentos círculos de luz que te repiten,

me impongo burocracias y aduanas
me digo prohibido que mis piernas te saliven
y me extiendo recetas ilegibles donde permaneces marea
impertinente permaneces dulce animal venido de la luz.



He de replegar mi sed. Imponerme un horario de ti, una secuencia de oraciones que te invoquen sólo cuando yo lo deseo

porque al poquito de ser enjambre
caigo interminable, caigo fatalmente
enjambre de ti

al poquito de arrancarte de todo cuanto nombras
caigo sobre las heridas de mi cama que aún te exigen
y entro en tu oleaje con pisadas negras
y el ruido de tus ciudades
es un canto de ballena enloquecido.


***


Erigirme isla torre mazmorra
para ser el punto ciego del espejo la ola que no rompe en plenitud
arrancarme el ojo incendiado el ojo brújula
y asfixiar así los insectos de la carne las salivas sublevadas
la sábana que la sed nos anuda a la entraña sin compasión

Porque es tiempo de la siembra y nadie es dueño de la tierra que en silencio se germina
porque el buen soldado siempre muere en el combate y no hay esclavo de mil amos que recuerde el camino de regreso a su castillo
he de erigirme isla torre mazmorra
para poder escupir la fruta madura como el árbol que se mira en su infinita entrega y se sabe grieta abierta entre la calma y el incendio
abandonar al fin el camino que se impone el camino al que llevan todos los caminos de esta ciudad sin cortafuegos dejarlo sin miedo y sin temblor
sin rencor huir de aquello que esperan los que no ven más allá de un centímetro de su piel soldados ciegos peces serviciales que sólo han recorrido en esta vida el trayecto de ida hasta el anzuelo
dejar de ser criatura en tránsito para ser sin comienzo ni fin ni desenlace
porque es tiempo de la siembra y yo no puedo salvar vuestras guerras ni ser lanza ni fusil pero puedo apagar los cronómetros el tic tac de las arterias y no volver a ser despertador sin alba campo en barbecho víscera superpoblada en infinita incandescencia

porque podemos pulir la vida como pulimos el poema
desafiando la inercia de los autobuses el clamor de las hogueras
los falsos señuelos que amordazan y cubren la vida escombro a escombro hasta convertirla en un postre edulcorado en un simple plato apetecible
escupir sobre la falsa libertad que nos entregan
y dejar de ser camastro para ser ofrenda
abandonando los establos el camino al matadero la tristeza de las dársenas la fría geometría del semáforo
y abrir el cielo y las aceras pero abrirlos con la cara con todo el cuerpo como si pudiéramos dejar de ser aquello que nos llama
y llenar la calle de pájaros y ser flor en el invierno semilla que germina en su infinita claridad
ser aunque nos lancen huesos a la cara
aunque en la fosa común haya espacio para todos
ser ciudad de uno
ser a pesar de todo
ser

***


Has entrado en mis ciudades arrasadas
tanteando los objetos con tu hábil mansedumbre
y me miras como quien grita que viene en legión a hacerse himno
a romper mi fuselaje
a temblar con sus dedos la pureza que me queda.

Como si pudieras volverme cierta
me besas rompes las alambradas quemas la cáscara vacía
y hay algo de lumbre en tu mirada algo de bestia delicada con vocación de jungla.

Y te digo sí porque cercas el origen de las sombras y me haces agua y no desierto
porque en tu cuerpo la música es hondura
grieta entre la sal
y dices que vienes a hermanarte en mi fervor como un latido
y lo dices sin terror ni trayectoria
sin cemento ni herrumbre ni egoísmo
ni grandeza inventada ni fractura.

Pulsas mi cuerpo en su oscura transparencia
mi cuerpo sin fuego sublevado ni hueco que me nombra
y ahora limpios los establos por fin soy luz desde la luz
cadáver sin urgencia

tú me haces hallazgo
tú me haces claridad ardiendo el pulso ciego de las cosas.


***

Más en http://chincheta.wordpress.com

viernes, 19 de marzo de 2010

BÁRBARA BUTRAGUEÑO. VIERNES 26 DE MARZO, 19:30. PUB JOYCE. ALCALÁ, 59




Hola amigos:

Este mes contamos en Esmirna con la presencia de Bárbara Butragueño.

Una poeta bastante joven con un lenguaje personal, muy imaginativo y que sabe hacia dónde dirige su escritura. De hecho, su poesía, sin hacerse eco de las cacareadas defunciones de la retórica, emplea con acierto la metáfora y la imagen, el ritmo libre y la no puntuación, pues cada verso funciona como una bala de sentido disparada al centro de la conmoción poética. Una autora que se traga el mundo y lo devuelve temblando, como prendido de un escalofrío. Alguien que tiene tanto talento como poca prisa. Será una alegría para nosotros recibirla y que podáis escucharla. Para colmo, contamos de nuevo con Cereijo, esta vez para ayudarnos a presentarla.

El encuentro con Bárbara tendrá lugar el viernes 26 de marzo, como siempre en el Pub James Joyce (Alcalá 59, Madrid). Comenzaremos a las 19:30 para terminar sobre las 21:00 (aprox.).

Para que podáis conocer un poco a la autora os dejamos su nota bibliográfica y algunos enlaces:

Bárbara Butragueño, nacida en Madrid hace veinticuatro años, es licenciada en Derecho y Relaciones Internacionales por la Universidad Pontificia de Comillas de Madrid. Ha llevado a cabo multitud de recitales de poesía, la mayoría de ellos a través de la Red de Arte Joven de la Comunidad de Madrid, además de compaginar su actividad artística con la pintura, la ilustración y la fotografía. Tiene escritos los poemarios Naufragios diminutos y No sabes nada del viento. Con este mismo nombre mantiene un Blog donde cuelga poemas, fotografías e ilustraciones, que cuenta con gran cantidad de seguidores. Algunos de sus poemas han aparecido recientemente en la antología de poesía joven, Poesía Capital (Sial).

No sabes nada del viento (poemas, fotos, ilustraciones):
http://chincheta.wordpress.com/

Crónica de un recital de Bárbara Butragueño (por Batania):
http://neorrabioso.blogspot.com/2009/10/cronica-del-ultimo-recital-de-barbara.html

Un abrazo.

Equipo Esmirna

martes, 2 de marzo de 2010

JOSÉ CEREIJO EN ESMIRNA


Hola a todos:

El viernes 19 de febrero nos visitó José Cereijo. Un poeta de pincel fino y corazón templado, figurativo, concreto, auténtico siempre.

Una de esas voces tan necesarias como discretas que no van de nada y se llevan casi todo.

Uno de esos espíritus críticos que necesitamos para sumar un poco de cordura en el panorama poético actual.

Como en otras ocasiones, la luz templada del Pub Joyce obró el milagro de la conversación, guiada por el tono apasionado por la poesía y la poesía misma que el de Redondela nos confió.

Hasta la siguiente.

Un abrazo.

Equipo Esmirna.




Poemas de José Cereijo:

TESTAMENTO

Este profundo azul del cielo en primavera,
el canto de los pájaros, el rumor de los sueños,
el amor de los libros, siempre correspondido,
el silencio del alba,
el de mi corazón, algunas veces,
las horas que hacen dulce, secreta la memoria:
es todo para ella.

Todo para la muerte, que me ha querido tanto.


ADOLESCENCIA

A Javier Lostalé

Ardes en una llama
tan hermosa y secreta que, quizá sin saberlo,
tienes miedo de que, cuando la entregues,
te la cambie la vida, y no la reconozcas.
Pero así debe ser, es mi consejo. Espera.
Mientras puedas aún, disfrútala en silencio.
Podrás quizá tener, más adelante,
cuerpos, almas, saberes que llenen una vida
–perfecta recompensa, no indigna de los dioses.

Esa pureza y ese fuego, nunca.


LO SABE

A Miguel d'Ors

Fuiste verdad. El tiempo
podrá borrarlo todo.
El secreto dulcísimo
de tu piel, de tus labios.
Podrá negar incluso
las certezas más hondas:
confundirlas con sueño,
con vanidad inútil.
No este frío en los huesos,
ni este hueco en los brazos.
No la oscura evidencia
del dolor. El lo sabe.


LUZ DE MARZO

En esta luz de marzo,
en esta luz estremecida y pura
que un dios benevolente trajo hoy a tu ventana,
y que hace avergonzarse a tu silencio,
además de su inmensa, callada compañía,
hay una lección honda que debes aprender:
no pueden tus palabras retenerla;
no pueden mejorarla.
Acata esa belleza, tan superior a ti, y déjala perderse.
Y que el silencio sea su forma de homenaje.


MELANCOLIA

A Esther Muntañola

Una tarde callada, y misteriosa, y pura,
que está mirando un niño,
ya para no olvidarla.
La juventud, que al alejarse deja
detrás de sí una música
conmovedora y bella, que tú desconocías.
Esos ojos que un tiempo, como un lago la luna,
contuvieron el mundo,
¿siguen siendo algo más que pálida ceniza,
una espina punzando la memoria?
No maldigas entonces de la melancolía,
esa piedad del tiempo.


ARMONICO MURMULLO…

A Gabriel Insausti

Armónico murmullo de las hojas
en el aire tranquilo de la tarde,
agudo y leve canto de los pájaros,
pequeñas, palpitantes flechas vivas;
aroma silencioso de las flores,
hondura transparente del crepúsculo.
Escucha, siente, mira, goza, aprende:
todo esto tiene que morir, y canta.


De Música para sueños (2005)